La Luna es una cruel amante – Robert A. Heinlein

Lectura número 26 terminada el 20 de febrero de 2019.

Personalmente no sé si es la obra maestra que dicen que es, pero me ha gustado muy mucho pese a todas las partes que han envejecido relativamente mal.

La peor de todas es cierto machismo inherente que, pese a que el autor lo redime dándole a las mujeres el derecho a decidir en todas las cosas en base a un matriarcado muy necesario, siempre termina escapándosele esa vena suya de Don Juan.

Y eso sin contar con su fijación sexual hacia su madre, a la que asistimos sin tapujos en tiempo para amar y que aquí se revela de refilón aunque de forma insistente cuando se describe la estructura familiar del protagonista. Vamos, que en la novela que he citado, Lazarus Long se trinca a su madre en plena resolución del complejo de Edipo o como se llame.

La novela relata la lucha por la independencia de los residentes en la Luna, que igual que los australianos, son convictos enviados allí como castigo y que nunca podrán volver a la Tierra por los cambios fisiológicos que se producen en sus cuerpos.

En cierta medida esta es una novela libertaria, otro de los temas recurrentes de Heinlein en muchas de sus novelas, asociadas al rompimiento social de la época en la que vivió. Es decir, asistimos al resquebrajamiento de la estructura política y social en mor de algo supuestamente mucho más funcional y óptimo en relación al ecosistema.

Otro de los puntos fuertes de la novela es la existencia de Mike, un ordenador que ha cobrado consciencia de sí mismo y que decide que debe ayudar a sus compañeros a independizarse de los pérfidos terrestres, y para ello colaborará activamente en muchas de las tareas más delicadas, aparte de calcular cómo llevar a cabo la revolución de mejor forma.

Toma leyes Asimov. Mike es mucho más realista que cualquier ordenador asimoviano, realista y sin complejos humanos más allá de ayudar a quienes le han ayudado a ser lo que es.

En fin, que no me extiendo más. Si no la habéis leído no sé qué estáis esperando a hacerlo. Por cierto, existen dos traducciones al español, una de ellas regular y más clásica, y otra más moderna y quiero creer que mejor, y las dos se pueden encontrar en internet ya que ambas editoriales han dejado de existir.

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