Les machines extraordinaires de Jules Verne – Jean Pierre Bouvet

Lectura número 4 del 2019, realizada el 29 de diciembre de 2018. ¿Por qué publicar esto en la página principal aparte de en el blog? La respuesta es muy sencilla:

Este es el libro más extraordinario sobre Verne, no solo que haya leído hasta el momento, sino que posiblemente pueda leer el resto de mi vida

En Román paladino, es así. Incluso estando escrito en francés, del que no entiendo absolutamente nada, es extraordinario. Ignoro la calidad del texto, aunque estimo que también debe ser extraordinaria ya que el contenido gráfico lo es, y no se puede dibujar de esa manera y no conocer a Verne con una profundidad que está fuera de toda discusión.

El libro recoge despieces y explicación de cómo funcionan las máquinas más famosas descritas en las novelas de Verne. El Nautilus, el Victoria, el Columbiad y el cañón, la Casa de Vapor, el Albatros y el Espanto, el Victoria, la Standard Island, Blackland, y lo descrito en París en el sigloXX.

Si la mayoría de estos nombres no te dicen nada, este libro no es para ti a no ser que seas un loco de la mecánica y del steampunk más clásico sin las mariconadas vampirescas y otras zarandajas modernas que nada añaden al género más allá de hacerlo más comercial y más para descerebrados.

No hay palabras para describir el detalle de los dibujos, la perfección con la que está estudiado y presentado todo.

Es una maravilla. De hecho, si en algún momento, mientras leías a Verne, te ha parecido que la máquina no era muy creíble, con las explicaciones de Bouvet todas esas dudas desaparecerán.

(Bien, toma el párrafo de arriba con la debida excepticidad, ya que realmente ninguna máquina verniana hubiera funcionado, no como las describía el autor, pero sí como las describe Bouvet).

Es tal el detalle que todo queda explicado. El embrague de las hélices del Albatros (con la salvedad de que los engranajes deberían haber sido helicoidales por la sincronización con la rueda detenida), la instalación de los cohetes o la apertura de las portillas en el Columbiad para evitar la pérdida de aire, e incluso la máquina que mueve al Nautilus.

De verdad, creedme, es una maravilla de libro a todo color. No soy yo muy de alabar ninguna producción, pero esta vale la pena si te gusta Verne o la mecánica.

Entre los expertos más escépticos de Verne (experto o no, me incluyo), siempre se ha dicho que sus máquinas son más grandes por dentro que por fuera. Es un hecho incuestionable ya que, si bien las dimensiones coinciden, luego en el desarrollo del libro te das cuenta que el salón del Nautilus tiene un tamaño virtual bastante mayor, etc.

Otra de las críticas más serias es que sus inventos no habrían funcionado y, lo que es peor, habrían tenido fatales consecuencias para sus usuarios.

Por poner tres ejemplos rápidos, lo más probable es que el Victoria hubiera estallado con la misma violencia que una bomba de combustible-aire al poco de haber puesto en marcha su calentador, el elefante de vapor es muy posible que no se hubiera podido mover del sitio, y menos subir cuestas arrastrando dos pesados vagones, y eso sin contar con los depósitos para almacenar el combustible.

Y, por supuesto, el Columbiad habría no solo matado a sus ocupantes de forma instantánea sino que es muy posible que hubiera hecho desaparecer media Florida y a todos sus ocupantes en varios quilómetros a la redonda.

Esa es la parte de la suspensión de la realidad que hay que realizar en la lectura de Verne, que os aseguro que va a ser mucho menor después de leer el libro de Bouvet y, que os aseguro, es mucho menor que muchas de las novelas de ciencia ficción o aventuras actuales.

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