Vida nueva, año nuevo, o algo así

Se dice que los propósitos decididos en año nuevo, por aquello de hacer resumen y reiniciar el contador, no suelen durar más allá de unos días. No voy a ser you el que contradiga tal afirmación, que me conozco mejor que la madre que me ha parido y, por tanto, en mi caso no es duren unos días, sino unas meras horas o no pasan de la primera acción.

Y como este blog va de lo que va, pues os voy a contar los propósitos para este año que entra, intenciones que sí, que voy a cumplir porque no son otras que hacer lo mismo que el año anterior, pero en diferente lugar.

Hasta ahora, y desde hace unos años, he venido recogiendo mis lecturas en la plataforma de Goodreads. Llamadme rfog, digo, buscadme como RFOG y me encontraréis allí.

En general anualmente leo al menos cien libros. Se dice pronto, pero cien libros son dos libros a la semana, que también se dice pronto. A veces incluso alcanzo el número de 120 o más, y eso sin contar las lecturas de revistas científicas como Investigación y ciencia y su versión americana, Scientific American, lo que sumarían 24 más. También cae algún National Geographic y otros bichos raros.

Y sí, las considero como lecturas de libros porque las suelo leer de cabo a rabo y su extensión a veces es superior a la de un volumen medio.

Ahora vendrá el listillo de turno, alias cuñao, que me dirá que no importa la cantidad, sino la calidad. Mi primer pronto es mandarte a la mierda y seguir con mis cosas, pero te lo voy a explicar.

Yo no leo por número de unidades leídas. Yo leo lo que quiero, cuando quiero y en el formato que quiero teniendo en cuenta, claro está, mi propia disponibilidad.

Y como toda rata de biblioteca que soy, hasta he llegado a leer sentado en el wáter mientras realizo mis necesidades, ya sean mayores o menores (sí, uno descubre que las menores también es conveniente realizarlas sentado, y no por una gilipollez como sentirse solidario con las mujeres, si no por propia sensibilidad higiénica hacia uno mismo y al que viene después, sea del género que sea).

Últimamente la lectura en cuarto oscuro ha decaído un poco y ha sido reemplazada por la partida rápida a lo que sea o la lectura de noticias, y es que los móviles distraen un montón.

Por lo tanto, ahora leo algo menos. Si añadimos las lecturas técnicas profesionales, todavía puede que pudiera poner el nivel en 150 libros que, por cierto, en mis tiempos mozos podían quedar contabilizados en septiembre o incluso antes.

Habrá año en que haya leído más de doscientos y puede que haya llegado a los trescientos. Asimov los escribía, yo los leía.

Os parecerá que voy confirmando vuestro pensamiento, y es el hecho de que no os cito qué leo, sino cuánto leo. Pues ocurre justo lo contrario, al menos en mi interior, que es lo que realmente cuenta.

Es decir, yo voy anotando lo que leo y cuando acaba el año digo: he leído x libros y, si aplico una simple regla de tres, llego a la conclusión de que, al menos, leo 100 libros al año. Pues pongamos ese valor en mi objetivo de lectura anual en Goodreads (y a veces en otros lugares).

No porque quiera leerlos, sino porque los leo. Básicamente, si un año solo llegara a 90, a 80 o a menos, tampoco me iba a rasgar las vestiduras porque, como ya he dicho, el objetivo no es leer tantoscientos libros, sino leer lo máximo posible dentro de unos límites razonables de calidad y tiempo dedicado.

Si no fuera así, el año en que bajé de los 200 me habría rasgado las vestiduras, y seguro que me hubiera suicidado el momento en el que descubrí que mi número estaba por debajo de los 150.

¿A dónde quiero ir a parar con todo esto? Pues es muy sencillo: Goodreads se ha acabado para mi. A partir de ahora, el conteo de libros se va a realizar en este blog.

Y sí, voy a seguir contándolos, porque que el hecho de contar está dentro de mi. Además, voy a contar más y mejor, porque en Goodreads tratar con las relecturas (algo bastante habitual en mi persona) es un poco complicado, y no os digo ya los libros empezados y no terminados por el motivo que sea, aunque en general suelo dejarlos porque no me gustan o están mal escritos.

También se da el hecho de que a veces realizo lecturas tan raras que no están en Goodreads, como mi última novelica de a duro o cosas de la España profundo-castiza.

Por lo tanto, a partir de ahora mismo, como propósito de año nuevo (aunque todavía faltan unos días), y tras publicar en el blog unas entradas que están programadas, voy a contar —y comentar—, mis lecturas, añadiendo el número consecutivo del año al título de la entrada. Aparte existirá un conteo de los libros abandonados.

En ese conteo de lecturas incluiré las revistas y otras cosas que lea, aunque descartaré las profesionales porque no vienen al caso. Eso sí, me importará una castaña pilonga si llego a 10, 100 o 1000 este año 2019. Todo es por el afán de contar.

He dicho.

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