Lectura: Los perros duros no bailan, Arturo Pérez-Reverte

5 estrellas.

Pérez-Reverte pone en boca de perros lo que, si pusiera en boca de personas, con los tiempos que corren, habría acabado mal. Y no, no es que diga nada excesivamente duro o que otros (e incluso él mismo) no hayan afirmado antes, pero en esta etapa social del eufemismo endulzado, los grupos sensibles a casi todo, y el intento de tapar la mierda con bellas palabras, hacen que sea un poco peligroso hablar de ciertas cosas o, más bien, quitar la caraja edulcorada de la cruda realidad.

Comencé subrayando el libro, pero al poco lo dejé so pena de tener casi todas y cada una de las páginas marcadas (virtualmente, porque es una edición electrónica).

No sé, no quiero escribir más sobre el tema. Os dejo que lo leáis (es muy corto) y os forméis por vosotros mismos una opinión.

Los últimos libros de Pérez-Reverte pecan de una especie de repetición de “cansinidad”, una vuelta en cada libro sobre lo mismo, la misma decadencia, el mismo pesimismo. No sé expresarlo en palabras, pero quien lo haya leído sabrá a lo que me refiero.

Pues bien, este libro se libra de todo eso por la furibunda crítica social, comparable al “Coloquio de los Perros” cervantino, que él mismo cita en la introducción del libro.